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18 octubre 2026

NEGRI, DAYSI, MARON Y EL AMGUITO


 Últimamente mis niñas vienen todos los días a por su comida, ya  hasta se me cuelan a la mesa del salón buscando la bolsita. Que listas son, no sé si es que les llega el olor o son tan curiosas que todo lo encuentran.

En la Primera foto os presento a mi Negri de la primera puesta, ella es todo nervio y mal genio



La segunda foto es mi Daysi que es un amor de paloma es muy buena aunque con su comida no parte peras con nadie.


la tercera es Maron es el mas confiado y el mas pequeño, fue la última puesta de huevos que decidí tener en la terraza

 y la cuarta foto te presento al amiguito de mi negri, el que tiene mas cara de todos y encima me posa.


De las tres puestas naciero: 

Puesta 1: dos huevos, Negri y Blanquito, a este, algo le pasó porque no lo vimos más 

Puesta 2: dos huevos pero solo nace Daysi . El otro huevo nunca nació, imagino que no recibió bastante calor o a saber

Puesta 3 : dos huevos pero solo nace Maron, el otro huevo pasó igual que la segunda puesta, se malogró.

Nunca imaginé que eligieran mi terraza como su refugio para tener a estos polluelos, pues la mas grande de la primera puesta solo tiene 6 meses y el ultimo 4 meses.

De pequeña me crie con muchos pajaritos, mi padre iba de caza y siempre traía muchos. Es curioso como hace unos años echaba de menos esas sensaciones, el sentir ese calor y esas plumitas de esos pajaritos sobre mis manos y le pedí al universo volver a tener aquella emoción que sentía cuando los cogía junto con mi padre. Lo que son las cosas, años atrás el Universo me concedió ese deseo, me encontré una curruca traspuesta de un porrazo, la recogí, la metí en una cajita y le estuve dando calor como solía hacer de niña, por unos momentos recordé mi infancia de nuevo sumamente feliz. al cabo de las horas la dejé en la terraza cuando parecía que ya empezaba a estar algo mas nervioso y para mi sorpresa se salió de la caja, pero antes de irse se detuvo un momento me miró y se fue volando, sentí como si en su lenguaje me hubiera dado las gracias por cuidarlo.

Y ahora después de esos años, vienen las palomas, eligen mi hogar para que también sea el suyo, y sus polluelos eligen mis manos para que las alimente y las acaricie. Es como si el universo me mandara compañía desde arriba para que sepa que me están cuidando. Son muy especiales para mi, es como algo mágico en todo este mundo que nos rodea.

No cambio esos momentos, esa conexión, esa felicidad que se siente,  por nada del mundo. Es una emoción que no se puede describir. Pequeños momentos que te llenan el alma.